Poder 360, November 2011
El gobernador de Texas, Rick Perry dice tener la solución para impedir que la narcoviolencia cruce la frontera: invadir México. En más de dos ocasiones en el pasado mes, el aspirante a la candidatura presidencial republicana se ha pronunciado por enviar tropas a México.
En un mitin de proselitismo en New Hampshire a principios de octubre, Perry comparó a nuestro país con Colombia donde, dijo, el gobierno aceptó el apoyo militar estadounidense para ultimar a capos de la droga. La violencia, manifestó, “podría requerir [la presencia de] nuestro ejército en México (…) para ejecutar a los carteles de la droga, mantenerlos fuera de nuestra frontera y destruir sus redes(…) creo que es importante que trabajemos con ellos [gobierno mexicano] para impedir que el país fracase”.
Una semana después, ante una audiencia de evangélicos en Washington, Perry escaló la retórica al afirmar que la inseguridad en México es producto de una “guerra librada por el narcoterrorismo” que presenta “un peligro claro y actual” para su país.
Desde 2009, como gobernador, Perry ha venido pidiendo que el presidente Barack Obama despliegue 1,000 efectivos de la Guardia Nacional a la frontera para impedir el “derrame” de la narcoviolencia. Insiste en contradecir investigaciones como la de Christopher Wilson, analista del Woodrow Wilson Center, que demuestra que la región fronteriza dista mucho de ser la zona peligrosa y fuera de control. Wilson sostiene que entre 2005 y 2010, la tasa de homicidios en el lado estadounidense de la franja, Texas incluido, bajó 24%.
Posted by mexicoinstitute 




